Por qué practicar los buenos tratos con los niños

La infancia es una de las épocas más importantes en la vida de cualquier ser humano. Es la que nos moldea y la que crea muchos de nuestros sueños (y frustraciones). Es por ello que cada vez son más los formadores y orientadores infantiles que tratan de mostrar a los padres cuáles son las prácticas de los buenos tratos con los niños. Por supuesto, esto no tiene referencia con que se maltrate a un hijo sino más bien con la premisa de que a los peques hay que educarlos en positivo. Estas son las conclusiones a las que se han llegado.

Los motivos por qué practicar los buenos tratos con los niños

#1.Niño feliz, adulto seguro de sí mismo

No son pocos los estudios que avalan este ítem. Cuando un niño tiene una infancia feliz es muy posible que en el futuro sepa enfrentar los problemas y rodearse de las personas que quiere. Aprender a confiar en los demás es algo que todos deberíamos aprender a hacer y que aprendan de la inteligencia emocional global es tarea de los padres, sobre todo.

#2.Aprendiendo a que el peque aprenda de sus debilidades y potencie sus fortalezas

Por qué practicar los buenos tratos con los niños

Los padres también deben formarse y una de las grandes lecciones que tenemos que aprender como progenitores es que nuestros hijos deben conocer lo que hacen bien…y mal. No es cuestión de criticar solo lo que hacen mal o de alabar los méritos. Se trata de enseñarles que el mundo no se termina porque cometan un error o porque tengan un defecto pero que conozcan cuáles son las implicaciones negativas que traen a su entorno con ese defecto. Y, por otra parte, cuando son virtudes, hay que detectarlas y animar desde la distancia a que las potencie.

#3.El cariño y la disciplina no admiten división de roles de género

Por qué practicar los buenos tratos con los niños

¿Cuántos de nosotros nacimos y crecimos en una familia en la que la madre era la que nos cuidaba y mimaba y el padre quién (realmente) se encargaba de la disciplina? Esta división de papeles entre mujeres y hombres es la gran culpable de que exista esta valoración de las mujeres (cariñosas, maternales) y de padres (distantes, resolutivos, autoritarios). Si nos paramos a pensar, un niño no tiene que ver estos ejemplos en dos personas diferentes. Ambos padres deberían implicarse por igual en dar cariño y confianza así como disciplina. Esa es la clave que nos llevará hacia la igualdad en un futuro.

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