¿Tu hijo come viendo la televisión?Te interesa saber esto

Un estudio desarrollado con la avalación de la Sociedad Española de pediatría extrahospitalaria y atención primaria (SEPEAP) ha recavado una gran información acerca de la nutrición infantil en las familias españolas. El panorama es poco menos que desolador ya que a pesar de tener diez veces más información nutricional que hace una década, ahora 7 de cada 10 niños comen delante del televisor habitualmente. Hay más datos aún como es el hecho de que del total de estos peques, un 5% aproximadamente siempre ve la TV mientras come mientras que más de un 20% lo hace habitualmente. Aún así un 45% dice hacerlo a veces (lo cuál implica que un mínimo de 2 veces a la semana la mitad de los niños españoles se pone frente a la televisión mientras come).

Los riesgos si tu hijo come viendo la televisión como hábito

¿Tu hijo come viendo  la televisión?Te interesa saber esto

Entre las recomendaciones básicas de nutrición adulta suele aparecer como un punto primordial que no se vea la televisión ni se esté frente al ordenador mientras se come. ¿Verdad? En ese caso, ¿Por qué no se aplica en el caso de los más pequeños? Los niños son aún más susceptibles a adquirir esta clase de hábitos de por vida. Estos son los riesgos que corren:

  1. Obesidad: Nuestro cerebro envía una señal al cerebro cuando se encuentra saciada pero está demostrado que, frente al televisor, comemos mucho más. Es por ello que se corre riesgo de multiplicar las posibilidades de desarrollar problemas de obesidad.
  2. Sedentarismo: Si crees que a tu hijo no le afecta en nada ver la televisión diariamente, quizás deberías revisar cuáles son los riesgos de una vida sedentaria. Es habitual que la televisión enganche y, como tal, desengancharse puede llevar bastante tiempo. Así, si tu hijo ve la TV mientras come es más común que después pierda entre 30 minutos y 1 hora hasta que vuelva a ponerse en marcha que un niño que no lo hace.
  3. Recompensa inmediata: La TV es el opio del siglo XXI. Da una sensación ilusoria de bienestar y parece que nos conecta con la realidad pero no hay nada más alejado de la realidad que esto.
  4. Falta de comunicación familiar: Es un gran problema que se agudiza con el exceso de medios digitales que hay a nuestro alrededor. Así, por ejemplo, si entráramos en los hogares veríamos a sus componentes mirando la TV u ojeando el teléfono móvil sin apenas dirigirse la palabra. No es cosa de broma. De hecho, puede derivar en problemas aún mayores.
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