¿Qué es la violencia obstétrica?

Según rezan numerosas madres en el mundo; “el parto no es de los profesionales sino de las madres y de los bebés”. ¿Hasta qué punto es cierto esto? ¿En qué consiste realmente la violencia obstétrica? Según se afirma es una forma de violencia de género muy soterrada. Consiste en “cualquier acción que patologice los procesos productivos naturales y biológicos”. Entramos en detalle a continuación.

Qué es la violencia obstétrica y por qué no habías oído hablar de ella

violencia obstétrica

Hay innumerables referencias a los inconvenientes del uso de aparatos obstétricos. Estos que resulten nocivos para el feto y para la madre. Te hablamos a continuación de la violencia obstétrica que abarca todo el embarazo hasta el momento del parto.

#Violencia obstétrica física

A nivel físico se incluyen  diversas actuaciones, como suele suceder en los hospitales universitarios en los que más de una persona palpan a la madre. También el uso y abuso de fórceps, un instrumento completamente desfasado en pleno siglo XXI.

También la episiotomía que es una incisión en la zona del perineo para abreviar el parto así como para apresurar la salida del feto (esta técnica está contraindicada por la OMS). Asimismo, la maniobra de Kristeller es una de las más terribles junto a la anterior que consiste en empujar el útero con el antebrazo o el puño para que el bebé salga más rápido. Por supuesto, la cesárea (sin justificación médica) también así como el raspaje de útero sin anestesia.

#Violencia obstétrica psicológica

Tanto la omisión de información por parte del personal médico como la discriminación o el lenguaje inapropiado son formas de violencia obstétrica.

Es habitual que se añadan algunas prácticas (demasiado) comunes a la violencia obstétrica. Es el caso de practicar cesárea cuando el parto puede ser natural sin consentimiento por parte de la madre. También alterar el proceso natural del embarazo cuando no haya sido expresado por parte de la madre y se trate de un parto de bajo riesgo.

Asimismo, obstaculizar el apego con el bebé desde su llegada o obligar a la mamá a parir en posición supina cuando se puede realizar el parto vertical. Los partos en vertical son cada vez más comunes, de hecho, y resultan mucho más cómodos para los bebés ya que se contará con la gravedad para conseguir que el peque descienda. Reflexionar acerca del tema es una de las claves para averiguar qué es lo que preferimos como madres.

Imágenes:  , Claudia de Sousa .

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