Cómo detectar la depresión infantil en tu hijo

Junto al estrés infantil es uno de los principales males psicológicos que están haciendo estragos en los más pequeños. El motivo por el que esto sucede es que los niños no cuentan con todos los recursos adecuados para afrontar una situación estresante que se prolonga en el tiempo. Curiosamente, la depresión infantil en tu hijo es más habitual de lo que parece y se cree que en torno a la mitad de los menores de 14 años la ha sufrido en algún momento de su vida.

Síntomas de la depresión infantil

Cómo detectar la depresión infantil en tu hijo

Según las estadísticas de la OMS (Organización Mundial de la salud), se cree que un 3% de población infantil a nivel mundial padece una depresión. Hay 2 síntomas que se valoran en gran medida:

  • Apatía: También denominado alexitimia, se trata de una falta de interés por el entorno. En el caso de los niños se ve perfectamente porque dejan de tener interés en jugar y se centran en actividades pasivas como ver la televisión.
  • Astenia: Un niño sin energía es un niño con problemas. Los peques son fuentes inagotables de energía. Si les falla, es un indicador de un problema.

Estos dos factores junto con un temperamento depresivo y apocado pueden ser síntomas de depresión pero deberás tener en cuenta otros síntomas secundarios.

Síntomas secundarios de depresión infantil

  • Sentimiento de culpa: Es una de las variables que se deben valorar concienzudamente. Si tu hijo tiende a sentirse culpable o tiene un bajo concepto son motivos de sobra para sospechar de que se tiene una depresión.
  • Autodestrucción: ¿Tu hijo tiene comportamientos autodestructivos? Lesionarse suele ser característico de peques con depresión.
  • Insomnio o hipersomnia.

Cuidado con la somatización

Hay peques que son muy difíciles de diagnosticar. Esto es debido a que hay niños que no muestran ninguno de los síntomas anteriores. Son las personas que habitualmente somatizan la depresión los que pueden tener consecuencias más graves a largo plazo por no tratar dicha depresión.

Los niños tendrán dolores de cabeza o de tripa, entre otras. Es habitual que los peques sean los peor parados en estos casos que pueden llegar a sufrir en silencio. Es por ello que cuando un hijo menor de 16 años tiene problemas de dolores de cabeza o de estómago es muy probable que halla algo detrás. A menudo tendemos a pensar que los peques son resistentes pero su mente y su cuerpo están en plena formación. Resultará posible optar las mejores elecciones y ellas pasan por atender a estos cambios fundamentales. ¡Conoce más acerca de la depresión infantil!

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